Bishop's Column

Cruzada Eucarística del Rosario Familiar

Por El Obispo James Conley

En su encíclica Ecclesia de Eucharistia del 2003, San Juan Pablo II escribió: “La Iglesia constantemente recibe su vida del sacrificio redentor; se acerca a el no sólo al recordar con fe, sino también a través de contacto verdadero, ya que este sacrificio se hace presente siempre de nuevo, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece a manos del ministro consagrado. La Eucaristía aplica así a los hombres y mujeres de hoy la reconciliación ganada de una vez por todas por Cristo para los hombres de todos los tiempos.”

La Eucaristía nos da un contacto verdadero con el amor de Jesucristo. Al celebrar la Semana Santa la semana pasada, entramos en el misterio del amor redentor de Cristo, que fue una humillación de sí mismo, una humillación que, a veces, tuvo lugar a través de la deshonra.

Jesús soportó la burla y la vergüenza de los que lo rodeaban. Jesús sufrió la angustia física de la flagelación y una dolorosa muerte de crucifixión, una sentencia de muerte que normalmente estaba reservada para los peores de los criminales.

Experimentó la angustia emocional de saber que sus queridos amigos lo habían traicionado; y también, los pecados de todos nosotros en el futuro.

Jesús derramó todo por nosotros, pero esa efusión de amor no es sólo una cuestión del pasado. A través de la Eucaristía nos sigue dando contacto consigo mismo y con sus misterios salvíficos. Nos permite recibirlo como alimento.

Nuestro Señor desea que tengamos una relación cercana e íntima con él por toda la eternidad, y esa relación comienza ahora. La adoración eucarística es una invitación a profundizar nuestra relación con Jesús, que es Amor Hecho Visible, a alabarlo, adorarlo y glorificarlo, y a escucharle hablar hasta lo más profundo de nuestros corazones.

No podemos subestimar nunca la importancia de acudir al Señor en adoración eucarística -para unirnos a Aquel que nos llama a la vida eterna- para que no nos distraigamos de la realidad del infinito amor de Dios por nosotros.

En septiembre de 2017, visité al Padre James Kelleher de la Sociedad de Nuestra Señora de la Trinidad, quien ha ayudado a organizar las Cruzadas del Rosario en todo el país.  Sabía que una Cruzada Eucarística del Rosario Familiar podría ser una gran oportunidad de gracia para la Diócesis de Lincoln.

Las Sagradas Escrituras nos dicen que la Santísima Virgen María es la que aplasta la cabeza de Satanás (Génesis 3:15). Para luchar esta batalla espiritual por el bien de la familia y por el bien de nuestra diócesis, el Padre Kelleher nos ayudó a formar un comité de laicos para dirigir una Cruzada Eucarística del Rosario Familiar con el fin de promover el rosario familiar y aumentar la adoración eucarística en nuestra diócesis.

Durante este último año, la Cruzada Eucarística del Rosario Familiar ha visitado muchas de nuestras escuelas, programas de catecismo y parroquias. El Padre Kelleher ha viajado por toda la diócesis, predicando la importancia de rezar un rosario familiar diario a los niños de edad escolar, para lograr la paz en el mundo.

Además de la lección sobre el rosario, cada escuela católica y estudiante de catecismo recibió una Medalla Milagrosa. El Padre Kelleher explicó la aparición de la Santísima Virgen María a Santa Catalina Labouré, de donde vino la Medalla Milagrosa.

Además, los miembros de los Caballeros de la Sagrada Eucaristía han ayudado al Padre Kelleher con muchas de sus presentaciones. Los hermanos religiosos hicieron presentaciones sobre la devoción mariana en escuelas diocesanas fuera de la ciudad de Lincoln a las que el Padre Kelleher no pudo visitar.

El 29 de abril de 2018, unos 3,500 a 4,000 fieles rodearon el campus de la Universidad de Nebraska-Lincoln para rezar el santísimo rosario, consagrando a los jóvenes -y, por tanto, nuestro futuro- al Inmaculado Corazón de María.

El 4 de noviembre de 2018, miles de adoradores dieron testimonio público de Nuestro Señor Jesucristo presente en la Santa Eucaristía, procesando en adoración alrededor del Capitolio del Estado de Nebraska, haciendo una pausa en tres altares -como si estuvieran en las tres caídas de Nuestro Señor en su via dolorosa- para adorar públicamente al Señor en la Eucaristía.

El domingo 5 de mayo en la tarde, la cruzada culminará en un Rosario Global Viviente en el Haymarket Park (estadio de béisbol) en Lincoln con la adoración del Santísimo Sacramento y Bendición -donde consagraré a toda la diócesis, una vez más, al Inmaculado Corazón de María. Es mi oración que sacerdotes, religiosos y fieles laicos de toda la diócesis se unan a mí esa noche para este testimonio público de fe y esperanza.

Deseo agradecerles a todos los que han trabajado duro para que la Cruzada Eucarística del Rosario Familiar sea un éxito. En particular, agradezco al Padre Kelleher, a Monseñor Mark Huber, al sacerdote representante de la cruzada del rosario y a todo el comité ejecutivo de los miembros laicos.

Para concluir, pido a todo el pueblo de la Diócesis de Lincoln que rece el rosario por la sanación y la recuperación del pueblo de Sri Lanka, que está de luto por el absurdo bombardeo de iglesias y hoteles por parte de terroristas.

La Diócesis de Lincoln tiene una conexión especial con Sri Lanka. El obispo emérito Fabián Bruskewitz, mi predecesor, amigo de muchos años del cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo, Sri Lanka, a petición del arzobispo, patrocinó la formación de cuatro seminaristas para estudiar en los Estados Unidos. En 2013 y 2014, tuve el privilegio de ordenar a los cuatro al diaconado en la Catedral del Cristo Resucitado. Fueron ordenados sacerdotes en su Arquidiócesis natal de Columbo y ahora están sirviendo como sacerdotes en Sri Lanka. Los Padres Asitha, Eranga, Gerald y Shanaka, se hicieron buenos amigos de nuestros seminaristas y se hicieron muy queridos por muchos de los fieles aquí en Lincoln durante sus asignaciones como seminaristas en sus veranos en la Diócesis de Lincoln.

Esta semana hablé por teléfono con los cuatro sacerdotes. Gracias a Dios, han sobrevivido estos espantosos ataques, pero están conmocionados y entristecidos por estos trágicos actos de maldad y violencia. Les aseguré nuestras fervientes oraciones. Mientras que el Cardenal Ranjith ha pedido al gobierno que exija que se haga justicia, ha instado a su pueblo a mantener la calma y a orar por la paz. Dirijámonos a la Santísima Virgen María, la Reina de la Paz, para lograr la paz y la sanación de nuestros hermanos y hermanas en Sri Lanka y en el mundo.

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