Feast of Our Lady of Guadalupe
Cristo Rey Parish, Lincoln
Bishop James Conley
December 12, 2015
Padre DeCaen, Padre Kaup, queridos hermanos y hermanas en Cristo,
El día de hoy celebramos la gran fiesta de la patrona de las América y de los aún no nacidos: Nuestra Señora de Guadalupe.
Es una gracia especial el poder celebrar la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe con todos ustedes, aquí en la parroquia de Cristo Rey, la cual tiene una hermosa devoción a Nuestra Señora de Guadalupe. Gracias por su cordial bienvenida.
En el evangelio que escuchamos hoy, del evangelio de San Lucas, Nuestra Señora visita a Elizabeth. Y en el hogar de Elizabeth, ella es portadora de una gran alegría, porque su presencia revela la presencia de Nuestro Señor. “Mi alma proclama la grandeza del Señor.”
El alma de la Virgen María siempre proclama la grandeza del Señor. María trae a Jesús a este mundo y, al estar presente la Virgen María, podemos asegurar que Cristo su hijo está presente.
Nuestra Señora de Guadalupe apareció hace (cuatrocientos ochenta y cuatro) años, en (mil quinientos treinta y uno), a un indígena llamado Juan Diego en el cerro del Tepeyac. Ella le habló en su propio idioma y le pidió que se construyera una iglesia. Ella le dio a él rosas en el frío y helado invierno. Y en su tilma se imprimió su imagen, para que todo el mundo la vea.
La aparición de Nuestra Señora de Guadalupe fue una señal - a la gente nativa de América, y a los misionarios, que Jesús está presente. Su aparición fue una señal de que el Espíritu Santo está presente - porque el Espíritu es el esposo de Nuestra Señora.
Muchos de ustedes tienen un gran amor por Nuestra Señora de Guadalupe. Sus familias han sido formadas por su amor. Su cultura es un símbolo de su amor.
Están ustedes llamados a ser misionarios del mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe. Y la ciudad de Lincoln necesita de su testimonia hacia Cristo. Tenemos el testimonio de sus familias. Necesitamos el testimonio de su alegría, de su cultura fiel que refleja el amor de Nuestra Señora de Guadalupe.
Fue encomendado a la Virgen María el traer a Cristo al mundo. Y sin hesitar, ella lo aceptó. Ella no tuvo miedo. Ella confió en el poder del Espíritu Santo.
El día de hoy ustedes son llamados-Por Nuestra Señora de Guadalupe – a continuar revelando a Cristo al mundo.
Tengamos confianza en el poder del Espírito santo. No tengamos miedo. Cuando Dios nos llama a proclamar su amor, digamos, como lo dijo la Virgen María, “Yo soy la sierva del Señor.”
