Bishop's Column

Éste es el momento de actuar contra el Mandato de la ley de salud

El pasado 1 de agosto, entró en vigencia el Mandato del HHS, emitido por el gobierno de Obama, que ha generado múltiples protestas de personas e ins-tituciones, porque supone un atentado contra la libertad religiosa, exigiendo a empleadores a proveer a sus trabajadores acceso a anticonceptivos, esteri-lizaciones y medicamentos que inducen a abortos a través de las pólizas de seguro, yendo en contra de sus creencias.

El tema es muy delicado, pues si bien el  mandato aún no afecta a iglesias o instituciones católicas, por un período de gracia de un año, la situación deja por delante un camino crucial en la defensa de la libertad religiosa.

Por ello, el Obispo Auxiliar de Denver, Mons. James D. Conley ha levantado su voz una vez más, diciendo que éste es el momento de actuar y combatir el Mandato de la Ley de Salud.  Aquí sus palabras.

En 1620, como muchos de nosotros sabemos, los peregrinos del Mayflower llegaron a las Américas para practicar su religión en libertad y en busca de un futuro mejor.

Poco después, a inicios de 1630, católicos británicos e irlandeses recién llegados, se multiplicaron en la colonia de Maryland por la misma razón, para practicar su religión libremente.

Hacia 1670, judíos europeos se mudaron a Charleston, S.C. donde la Constitución del Estado garantizó la libertad religiosa para “judíos, rebeldes y disidentes”.

En los últimos años, cerca de 40,000 personas han aplicado anualmente pidiendo asilo en los Estados Unidos, muchos de ellos pidiendo protección ante persecuciones religiosas.

Nuestro país tiene una larga y orgullosa historia como puerto seguro de la libertad religiosa. Yo rezo para que Estados Unidos continúe con esta noble tradición. Pero a principios de agosto, la libertad religiosa en el país sufrió un duro golpe.

El 1 de agosto, el así llamado Mandato contraceptivo de la Ley de Salud, entró en efecto para la mayoría de los empleadores en los Estados Unidos. Aunque el mandato aún no afecta a iglesias o instituciones católicas, debido a un período de gracia de un año, los empresarios católicos están ahora obligados a proporcionar contracepción, esterilización, y posiblemente el aborto en los planes de seguros para sus empleados. Ni las obligaciones religiosas ni el dictado de la conciencia, son legalmente respe- tados por esta política.

Anticipándose al mandato, muchos empresarios católicos me han preguntado sobre cómo responder a la nueva ley. Algunos me han expresado su preocupación respecto a las penalidades impuestas en contra de sus negocios y empleados por violar la ley, que fácilmente podrían llegar a cientos de miles de dólares por año.

Individuos católicos también me han preguntado si pueden participar moralmente en programas de seguro que ahora ofrecen contracepción y esteri- lización.

Esta semana, los expertos del Centro Católico Nacional de Bioética, liderado por el Dr. John Haas, han establecido    cuatro posibles respuestas al Mandato de la ley de salud:

La primera sería cumplir y aceptar voluntariamente la ley.

Pero esta opción será moralmente inaceptable. El Dr. Haas explica  claramente que los católicos tienen la obligación de oponerse a las leyes injustas. El sólo asentimiento de una ley que recorta la libertad religiosa y apoya el mal de la contracepción, va en contra de la enseñanza moral católica. Por lo tanto, esta alternativa es moralmente inaceptable y constituye “cooperación formal” con el pecado.

La Segunda y tercera opciones serían,  ya sea, proporcionar cobertura de seguro moralmente aceptable o abandonar toda cobertura de seguros para los empleados.

Ambas opciones dejarían a los empleadores expuestos a considerables multas de parte del gobierno, multas que podrían fácilmente llegar a un millón de dólares al año, dependiendo del número de empleados de la empresa. Adicionalmente, en justicia, no proporcionar cobertura de salud, exigiría un incremento del salario a los empleados para compensar los costos adicionales. Aunque estas opciones son moralmente lícitas, serían impracticables. El daño financiero potencial pondría en grave riesgo los ingresos vitales de muchos.

La cuarta opción, sugiere Haas, sería que los empleadores cumplan temporalmente y bajo protesta, mientras usan todo recurso legal a su alcance, en contra de estas leyes injustas.  Esta opción, de “cumplimiento bajo coerción”  no constituiría un cumplimiento inmoral de la ley; pero es necesario dejar constancia de una real oposición al mandato de la ley de salud. El 2014, cuando la ley de salud cambie nuevamente para proporcionar intercambios privados de salud, los empleadores deberán abandonar cualquier cobertura moralmente objetable.

A menos que los católicos sigan peleando en las cortes, en las casillas de votación y de rodillas en oración, la libertad religiosa en los Estados Unidos se verá erosionada y desaparecerá en los anales de nuestra historia. Éste es el momento de proteger el legado que comenzó con el experimento americano. Éste es el momento de convertir la libertad religiosa una vez más en el frente del sistema legal norteamericano.
 
Si desean leer la reflexión ética completa del Dr. Haas respecto a las respuestas al Mandato de la ley de salud, pueden ir a: www.ncbcenter.org/document.doc?id=450&erid=0.

Southern Nebraska Register:

Ver noticias y columnas en español  
Southern Nebraska Register | 3700 Sheridan Blvd Suite 10, Lincoln NE 68506-6100 | 402-488-0090 | Email Clergy Resources

 

Site by Solutio